GRACIAS

Puedes gastar tu tiempo reviviendo momentos pasados… O puedes llegar a un acuerdo y darte cuenta de que tiene mucho más sentido vivir en el presente.

Pearl Jam

Gracias al silencio… conseguimos escucharnos.

Gracias a vivir situaciones que nos descontrolan… valoramos la quietud.

Gracias al paso de los años… valoramos las pequeñas cosas.

Y gracias a conocer personas… aprendemos más de nosotros mismos.

Cuando llevas años viviendo sola, trabajando sola, viajando sola… generas sin darte cuenta unos patrones de conducta totalmente individualistas.

La vida se vuelve de lo más simple y sencilla, y fácil!! Engancha… Te apetece quedar con alguien? Genial. No? Te quedas en casa. Tienes un buen día y te apetece compartirlo? Lo haces. Estás cansado y no quieres hablar con nadie? Reclusión. Comes lo que quieres y cuando quieres, haces y deshaces a tu manera… esa rutina que aporta calma y te permite estar centrada en tus hobbies, tu trabajo, tu familia y tus amigos, y no precisamente en este orden. Así de fácil ha sido mi vida los últimos años, y menos mal!! Porque entre el trabajo, los viajes, las responsabilidades familiares y que qué narices, me encanta disfrutar de mi tiempo libre en la montaña y con amigos no echaba de menos compartir mi vida con nadie. Me gusta, la verdad es que me gusta mucho la sensación de sentirme bien estando sola, es algo que disfruto desde niña.

Tengo la suerte además de tener una familia numerosa, amigos de los buenos repartidos por medio mundo, colegas con los que compartir mis viajes, mis hobbies, un buen rato cerveza en mano… y una salud envidiable, si, soy afortunada!!

Volver a Zaragoza me hizo frenar y poder estar más por mí; hacía bastante tiempo que no vivía la experiencia de compartir mis vacaciones, mi tiempo, parte de mi día a día con una persona especial… y me apetecía. Y así fue, entre unos y otros, rodeados de chinos underground, apareció entre espejos una persona especial.

Las personas especiales son aquellas que sacan lo mejor de tí para que tu vida sea más bonita, y te dan ese impulso siempre bien recibido para que sin querer, te salga solo hacer más bonita la vida de los demás. Te inyectan de manera mágica un extra de alegría, entusiasmo, un chute de “Hey! Merece la pena!”. Personas que aportan, que completan, que te vuelven más humano…

Por otro lado, cuando la entrega es total, también te convierten en una persona más vulnerable, y cuando estás acostumbrada a “no sentir” cuesta!!

Empezar una relación en tiempos de COVID es todo un reto y raro de narices, porque empiezas al revés. Con las escapadas de finde, cenas, vermouths, quedadas con amigos totalmente limitados, con el ánimo no siempre al 100% porque obviamente a nadie la gusta no poder ver a sus amigos, a su gente y hacer una vida normal.

Empezar una relación en tiempos de COVID se convierte en un tú a tú constante, en una vida casi post matrimonial donde estar en casa se convierte por arte del birli-birloque en la única opción. Es inhumano!! Os ha pasado a vosotros? Cuando te dejan tener un día relajado, salir a dar una vuelta, comer algo rico, tomar unas cervezas y para casa.. hey!! Vaya guay!! O cuando puedes programar una salida por el monte con unos huevos fritos… hey!! Vaya guay!! Pero… A alguien se le ha pasado por la cabeza que pueda ser humano que te obliguen a convivir con una persona a la que acabas practicamente de conocer? Por mucho que pongas de tu parte es una locura… SI a esto le sumas estres laboral, incertidumbre generalizada y ánimos no siempre a tope… en fin, qué lección de vida más buena. COVID, no dejas que las cosas fluyan, no me vas a caer bien jamás. Forzar una relación en tiempos de pandemia es crónica de una muerte asegurada. Forzar a alguien a abrirse a un ritmo que no sea el que disfrute es un error, forzar en general… no mola. Es como comerte un solomillo en Chia. te puede gustar mucho el concepto, pero que no te obliguen a comerte 3kgs de golpe porque le cogerás manía, por mucho que te apetezca. Si no se puede saborear… no-se-disfruta.

Y tras esta reflexión… Volvamos al tema.

Las personas especiales siempre están ahí, y solo tienes que abrir tu corazón, limpiarlo de todos los trastos que hemos ido cargando y que ya no necesitamos porque nos limitan (algo esencial!! No se puede construir una casa cuando el solar está lleno de cachibaches) para que todo lo bonito y lo bueno vaya entrando poco a poco, y así poder ir integrandolo, poder saborearlo y volver a dejarse llevar. Tener hobbies, amigos, familia… es maravilloso. Y si a esto le sumas tener una persona especial de compañero de vida la formula se eleva al cuadrado y surgen situaciones maravillosas. Aunque duren días, aunque duren meses, aunque duren toda la vida… Esos momentos en los que alguien te mira y te dice “prométeme que siempre será así”, que te dice que tienes tu hueco del sofá esperándote… Esos momentos se quedan para siempre. Porque compartir es otro rollo, compartir es la chispa de la vida.

Este artículo iba de dar las gracias así que… Gracias.

Gracias a mi persona especial por sentir que podríamos compartir sobre ruedas este viaje llamado vida, por no exigir nada más que dejar cerrados los armarios de la cocina… Por asumir el riesgo con la dureza de esta época que nos está tocando entre confinamientos y aislamiento social; por creer en Terapias 360º, y porque sin saberlo ha sido la chispita que me hacía falta para retomar el proyecto. Gracias a mi persona especial por frenarme en seco, y ayudarme a darme cuenta de lo que ya no merece la pena guardar en la cabeza y toca desechar. Porque las personas especiales también te obligan a adaptarte, a ser flexible, a escuchar, y a cambio te aseguran disfrutar de un cálido abrazo de domingo tarde, de una sesión de regalices eligiendo gravel, de compartir mejillones con barro hasta las rodillas, y todo regado con sonidos de marshall y tortillas de patatas… Gracias a mi persona especial por aportar calma y normalidad, por ser tan terrenal, familiar, tranquilo. Gracias a mi persona especial por mostrarme un poquito de su vulnerabilidad bajo ese escudo de cemento armado. Cuando el miedo a sufrir te bloquea, un toque de luz es un regalo. Porque lo que hablan son los abrazos y las miradas, y estas dicen que si, que quizá ahora no es el momento, pero que siempre habrá champán para aquel que quiera celebrar.

Gracias a mi persona especial por hacerme sentir especial.

Y a partir de ahora, a seguir siendo más bonitos todos, que no nos cuesta nada.

Que lo bonito de la vida es cuando la compartes, que lo bonito de la vida es mirar a alguien a los ojos y que esos ojos brillen porque eres tú el que los hace encenderse. Que lo bonito de la vida es esto, que no se nos olvide…

Y gracias a los cambios… avanzamos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s