Gracias cerebro, Bienvenido corazón.

“Prefiero querer a poder, palpar a pisar, ganar a perder, besar a desfilar, y disfrutar a medir. Volar a correr, hacer a pensar, amar a querer, tomar a pedir. Antes que nada soy partidario de vivir”

Serrat

Os voy a contar un secreto.

Tengo dos bichitos que habitan dentro de mí, son súper colegas y hace más de cuarenta años decidieron hacer un pacto sin que yo lo supiera. Sabían perfectamente para qué estaban diseñados; sabían perfectamente cuál iba a ser su misión, y sobretodo sabían que iban a tener que defenderse de un montón de enemigos a lo largo de su vida.

Uno de los bichitos se llama cerebro; el otro, corazón.

Cerebro es un tipo musculoso, muy por encima incluso que muchos de su especie. A lo largo de su vida ha conseguido cambiar el rumbo y diseñar nuevos trazados en innumerables ocasiones, ha aprendido a desenvolverse en cuatro idiomas distintos, dirige con tesón y esmero todo mi organismo, se tira todo el día trabajando de manera incansable y jamás ha dejado de funcionar a la perfección.

Corazón es el bichito mimoso. Está posicionado en un lugar tan cálido y delicado y tiene una función principal tan específica y tan importante que anda siempre asustadillo. Al pobre le ha tocado vivir en un cuerpo que ha recibido un montón de descargas negativas desde la infancia y ha tenido que ir adaptándose cual saco de boxeo a todos los meneos que le han sacudido.

Hace años cerebro entendió que corazón necesitaba ayuda y decidió hablar con él:

“ – Hagamos una cosa corazón!! Yo cada día estoy más fuerte, y tú necesitas descansar un poquito, porque llevas unos meneos que como sigas así te vas a terminar rompiendo.. Mira ya todas las grietas y golpes que luces!! Madre mía, qué mal me sabe, jope, con lo guay que eres. Si te parece bien me declaro encargado de todo hasta nueva orden.”

OIDO ❤️

Corazón, agradecidisimo del detalle de su colega cerebro se construyó una cajita de metal y se escondió hasta nuevo aviso. Cerebro, solo ante el peligro pero animado por su fortaleza y sus ganas de cuidar a su amigo corazón luchó y luchó contra viento y marea durante años, se cultivó aún más, viajó, creció.. y se agotó. Cerebro había olvidado totalmente el verdadero significado de la vida: Confiar, dejarse cuidar, vivir con serenidad y amar por encima de todas las cosas.

Uhmmmm.. Parece que la cosa se le complica a nuestro gran teniente cerebro. Estas cuatro cualidades son obviamente trabajo de Corazón. Qué miedo coleguis.. Y si sale corazón de su caja y me lo terminan de romper? Si se rompe me muero de dolor!! Pero si no sale seguiré luchando toda la vida sin un sentido claro. NECESITO A CORAZÓN.

Corazón estaba dormido, ya ni se acordaba de cuál era su función en esta vida. Cerebro picaba a su puerta pero corazón no escuchaba; “sé que me cuida, para qué salir si me van a volver a hacer daño y me voy a romper”. Menudo miedica comodón!!

Corazón estaba en deuda con cerebro, eso estaba claro. Corazón necesitaba un motivo para salir: Está claro, necesitaba otro corazón ♥️.

Y aquí termino mi cuento, porque el que escribe, decide. Y como se podía leer en los libros que tanto me gustaban cuando era pequeña:

ELIJA USTED SU PROPIA AVENTURA

PD.- Pero hágalo siempre con el cerebro bien fuerte y usando como guía a su bichito corazón.

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